Mensaje del 25 de agosto de 2009
"¡Queridos hijos! Hoy los invito nuevamente a la conversión (1). Hijitos, ustedes no son suficientemente santos (2) y no irradian santidad a los demás (3), por eso oren, oren, oren (4) y trabajen en la conversión personal (5) para que sean signos del amor de Dios (6) para los demás. Yo estoy con ustedes ((7) y los guío hacia la eternidad, que cada corazón debe anhelar. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"
(1)Conversión ; Ezeq.14,6 :18,30 ; 18,32 ;33,11 ;Mat.3,2 ;4,17 ;Marc.1,15 ;Hech 2,38 ; Hech.3.19
(2)Suficientemente santos :Mat.5,20 ;
(3) No irradian : Mat.5,16 ;
(4)Oren, oren, oren : Luc.5,16 ; 18,1-8 ;
(5)Conversión personal :Ezeq. 33,11 ; Apoc. 2,5 ; 3,19 ;
(6) signos del amor de Dios :Gal.2,20 ;I Timoteo 1,13-16
((7) Estaré con Ustedes :Mat.28,20 ;
Por su semejanza veamos el
Mensaje del 25 de Agosto, 2008
¡Queridos hijos! También hoy los invito a la conversión personal. Sean ustedes quienes se conviertan y con su vida testimonien, amen, perdonen y lleven la alegría del Resucitado a este mundo en que mi Hijo murió y en que la gente no siente la necesidad de buscarlo ni descubrirlo en su vida. Adórenlo y que su esperanza sea la esperanza de aquellos corazones que no tienen a Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!
DEL COMENTARIO HECHO POR EL P.Joso Zovco OFM, sacerdote Vidente
"Es tiempo de preguntarse uno mismo: ¿a cuántas personas he acercado a la Eucaristía, a la oración, a la vida sacramental con mi apostolado?
Recordemos que ninguno de nosotros vive para si solamente. Es tiempo de despertarnos y reconocer que Medjugorje incluye el llamado a la conversión personal, que quiere decir morir a nosotros mismos y a nuestro egoísmo. Medjugorje es exigente y es por ello que muchos lo rechazan eligiendo un camino más fácil y confortable, escondiendo lo que dice la Iglesia.
Hermanos y hermanas, la Reina de la Paz nos habla de aquellos que no tienen a Jesús en sus vidas, en sus corazones, en sus matrimonios...
¿Quién me va a ayudar?
Tomen la imagen del manantial. Todas la las casas obtienen su agua del manantial. El manantial no viene a la casa, sino que el agua del manantial es conducido a las casas, a las familias. Dios es nuestro manantial, y necesita de aquellos que lo lleven a todos los corazones.
Dios nos necesita. Nuestra Madre nos necesita y necesita de los peregrinos. Con simplemente venir, nos estamos comprometiendo a llevar al Señor a aquellos que no lo tienen, y que no lo conocen. No existe un llamado más sublime que éste. Mis queridos hermanos y hermanas, todo comienza de rodillas con la oración. Vuelvan al llamado y a su compromiso".
Padre Jacinto Ladino