jueves, 30 de abril de 2009
Martín Lutero, el primero de los protestantes reformadores, creía que la Iglesia Católica ponía demasiado énfasis en la necesidad de las buenas obras para la salvación. El insistía en que era por la fe sola que somos justificados o salvados. La salvación es un don inmerecido por medio de Jesucristo; por tanto, decía Lutero, las buenas obras son (en términos de alcanzar la salvación) innecesarias e inútiles.

Lutero creía que su postura se sustentaba en la Escritura, en Romanos 3,28 ("Pues estoy convencido de que el hombre obtiene la salvación por la fe y no por el cumplimiento de la ley") y Romanos 4,3 ("Creyó Abraham a Dios y eso le fue tenido en cuenta para obtener la salvación").

Sin embargo, mientras que San Pablo subra-ya correctamente en la importancia central de la fe, ninguno de estos pasajes niega la necesidad de buenas obras.

En tiempos de Lutero, había ciertamente católicos que enfatizaban demasiado las buenas obras (tales como la compra de indulgencias o los beneficios espirituales, para uno mismo y para los seres queridos fallecidos) y a veces, estas prácticas rayaban en la superstición. Con todo, la piedad popular no siempre fue un reflejo acertado de la enseñanza oficial de la Iglesia. El Catolicismo insiste en que sólo la fe en Jesucristo puede salvarnos; no obstante, ésta debe ser una fe viva-manifestada en las decisiones morales y la vida diaria de la persona.

El error de Lutero fue separar la fe de las buenas obras y declarar que éstas no tenían valor. La enseñanza católica, por otro lado, si bien da prioridad a la fe, ve la fe y las buenas obras como dos caras de la misma moneda. A través de la fe, debemos aceptar el don inmerecido de la salvación que nos es ofrecido por medio de Jesucristo; las buenas obras que realicemos son en consecuencia nuestra respuesta amorosa y la aceptación de este generoso don divino.

Les dejo algunas citas bíblicas para reflexionar sobre este tema:

Santiago,19-22 - "¿Tú crees que existe un solo Dios? Haces bien; pero también los demonios creen y se estremecen. ¿Por qué no te enteras de una vez, pobre hombre, de que la fe sin obras es estéril? ¿Acaso obtuvo Abraham, nuestro antepasado, la salvación de Dios por sus obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿Ves cómo la fe cooperaba con sus obras y por las obras se hizo perfecta su fe?" Comentario: Tan solo este pasaje, que insiste en que la fe debe ser acompañada por buenas obras, es suficiente para derribar la postura de Lutero (que podría ser la razón por la cual deliberadamente omitiera la Carta de Santia-go de la traducción que él hizo de la Biblia).

Santiago 1,22 - "Pongan, pues, en práctica la palabra y no se contenten con oírla, engañándose a ustedes mismos." Comentario: Se engañan quienes piensan que no es necesario actuar según lo que creen.

Santiago 2,14-17 -
"¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe?...así también la fe: si no tienes obras, está completamente muerta." Comentario: De nuevo, Santiago recalca que las buenas obras son esenciales.

Mateo 7,19-20 - "Todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa al fuego. Así que por sus frutos los conocerán." Comentario: Para ser genuina, nuestra fe debe producir "buenos frutos"-decisiones morales y acciones que demuestren un verdadero amor a Dios y al prójimo.

Mateo 7,21 - "No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Comentario: Conocer a Jesús no basta, hemos de vivir también según Sus mandamientos y enseñanzas.

Mateo 19,16-21 - (Cuando un hombre joven y rico preguntó a Jesús qué tenía que hacer para ganar la vida eterna y Jesús le dijo que obedecer los Mandamientos.) Comentario: Las buenas obras sí son necesarias para entrar al cielo.

Mateo 25,31-46 - (En la parábola de las ovejas y los cabritos, Jesús afirma que seremos juzgados por lo que hagamos o dejemos de hacer por los demás.) Comentario: Nada en este pasaje sugiere que tan solo creer en Jesús es suficiente para alcanzar la salvación.

Filipenses 2,12 -
"... esfuércense con santo temor en lograr su salvación." Comentario: La salvación no está garantizada ni siquiera para quienes han aceptado a Cristo; ellos han de vivir esta elección con sus actos.

Romanos 2,13 -
"Porque no salvará Dios a los que simplemente escuchan la ley, sino a aquellos que la cumplen." Comentario: La salvación es un proceso continuo; incluso después de que hemos aceptado el don de la salvación de Dios, tenemos que llevar hasta el fin esta decisión.

1 Juan 3,18-19 - "Hijos míos, no amemos solamente de palabra, sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que pertenecemos a la verdad..."

Comentario: El amor genuino (que demuestra nuestra aceptación del don de la salvación) debe evidenciarse con la acción.

Publicado por amrpaz @ 12:44  | Reflexiones
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